Asignamos pesos a cada producto usando pautas de consumo locales, encuestas breves y análisis de tickets anonimizados enviados por la comunidad. Así, un litro de leche o un kilo de pan pesa según su presencia en la mesa. Ajustamos estacionalidad, preferencias culturales y sustituciones habituales, garantizando un índice cercano a cómo se compra realmente, no a un manual teórico distante y poco útil para decisiones diarias.
Tomamos precios de cadenas conocidas, almacenes familiares y ferias de productores para equilibrar promociones agresivas con valores cotidianos del barrio. Ese contraste evita sesgos, muestra diferencias por zona y permite ver oportunidades reales de ahorro caminando pocas cuadras. Si falta tu tienda favorita, avísanos; sumar nuevos puntos de venta mejora la representatividad y acerca aún más el índice a tu experiencia semanal de compra.